19 de junio de 2007

Kimberly Almendras; diseño lll (sección 1) UST; Chile.

La plaza

Debido al contexto abrumador que posee la cuidad: movimiento, saturación, sensación de enojo, contaminación, etc., el individuo busca salirse del tiempo, detener su camino y olvidarse por un momento de su rutina diaria, este lugar no es como cualquiera, este lugar es “la plaza”, con sus áreas verdes y naturaleza.
Es aquí donde existe el reencuentro consigo mismo, el individuo se relaja, logra poner su cuerpo y su mente en otro lugar, al margen del tiempo lineal; ya en esta situación esta persona logra relajarse independiente de lo que esté sucediendo a su alrededor, su expresión facial cambia y denota una tranquilidad y comodidad, se rodea de árboles, pasto y la silla de la oficina la cambia por una banca de madera, pasa de un espacio a otro totalmente diferente, que aunque está inserto dentro de la cuidad, logra despegarse de ella; con esta condición física distinta del contexto cuidad, la plaza es accesible a cualquier persona, pero así también en su condición física se cierra, genera una burbuja, es generalmente redonda con el fin de generar un espacio distinto, porque si fuese alargada, recta, sería solo un “Paseo ahumada” mas.
Es así como logramos despegarnos por un momento de las cosas que consideramos que hacemos habitualmente, y abrimos un espacio para pensar en “lo otro”, eso que no está en nuestra rutina, para pensar en nosotros o simplemente en nada.
La plaza es la apertura de la calle, a la plaza no se va porque se la encuentra, la plaza es el tiempo reflexivo de la cuidad, es una “temporalidad reflexiva”, que nos acoge, nos invita y nosotros reposamos en ella.


Kimberly Almendras.


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